Experiencia Personal

En India:
Las Dikshas o iniciaciones:

Después de la primer gran Diksha en presencia de Bhagavan en el Primer Proceso de seis días; y de la siguiente que agregaron los monjes por la noche, mis experiencias fueron dentro de la mente y duraron sólo unas horas.

Ya habíamos sido advertidos de que no había nada que pudiéramos hacer para prepararnos para la iniciación, que no estaba en absoluto en nuestras manos ni esfuerzo, que sólo debíamos relajarnos y ser y dejar ser lo que éramos...y que la mente trataría de hacer algo, que sólo podíamos ver este tratar, que era inútil tratar de no tratar...

La primera fue observando la lucha de la mente, viendo y teniendo, al pasar los segundos, minutos, una mayor visión de pájaro acerca de mi cada vez más sutil y velados pensamientos de resistencia, una mayor visión sobre el "contínuo intentar de mi mente" de hacer un esfuerzo para cambiar mi condición del momento, y "prepararme" mejor para los efectos de la Diksha, etc.

Veía como toda esa actividad me removía del experimentar mi condición tal cual era, veía cómo la juzgaba e intentaba cambiarla, con argumentos cada vez más "inteligentemente convincentes".

Al ver esto en profundidad, el "intentar" fue perdiendo fuerza. entonces, después del refuerzo de Diksha que nos dieron durante la meditación Ananda Mandala, la segunda experiencia fue de quietud mental y silencio; me urgía el encontrar un lugar apacible y silencioso, aunque mi entorno era de música y cantos de agradecimiento, el volumen y el ritmo eran (para mí) demasiado altos, demasiado rápidos.

Durante esos días, varias veces me ocurrieron esos hermosos e increíbles borbotones de Ananda (dicha inexplicable) surgiendo del corazón, tan famosos entre los seguidores de Kalki.

El segundo proceso de 4 días tuvo tres Dikshas más y fue una real bendición y regalo del Señor, mucho más intenso. Estoy muy agradecida por eso y todo el esfuerzo que la orden entera tuvo que hacer, corriendo de un grupo a otro y asistiendo a tantas cosas al mismo tiempo...

La segunda Diksha fue junto con la medicina, la bolita mágica ayurvédica, para balancear los Doshas y desintoxicar los cuerpos (la pastillita de Matrix).

En este proceso se integró una profunda experiencia del cuerpo, y ese transitar el propio infierno del miedo y el odio del ego que ya habíamos escuchado anteriormente.

En el medio de chispeantes luces azules a mi alrededor, mi cuerpo reaccionó con náuseas y dolor de hígado, y de repente comencé a gritar, clamando por Madhuji y Acharyaji, aullando con lágrimas, liberando el dolor con todo mi cuerpo y corazón, liberando también odio, el odio de la División (con el universo), del sentimiento de existencia separada....este odio se detonaba en mi caso al recordar que en este viaje no había podido hablar con Bhagavan como tantas otras veces, como tanto anhelaba, por haber sido la experiencia más maravillosa de mi vida, sentir su Amor y su cuidado en medio de Su cálida sonrisa...

En algunos momentos me sentía terriblemente mal; ya habíamos sido advertidos; en esos momentos me recordaba una y otra vez que nunca debería caer en la tentación de pedirle a Kalki que detuviera el proceso. Era algo difícil de sostener, pero yo le permití ser, le permití salir...

Luego me puse muy "crazy", como me decían las risueñas monjitas con dulzura, no me podía mover, ni hablar muy bien. Mi cuerpo y el suelo eran uno, no tenía ningún control sobre él. No podía o no quería ni remotamente abrir los ojos.

Empecé a decir chistes (en inglés) y tenía diálogos muy locos y cómicos con las monjitas; algunos de ellos sobre experimentar las enseñanzas de nivel tres del Dharma, y otras sobre revelaciones o insights de ese momento. Me contaron que un ruso y otra gente de alrededor festejeban y se reían a carcajadas de las cosas que decía, y cómo las decía...

También noté como si la velocidad de los pensamientos fuera mucho más lenta, los pensamientos eran más simples, livianos y no estaban viniendo todos juntos en paralelo, sino en una serie lenta y de alguna manera "manejable", aunque esta no es la palabra...

Acharyaji estaba contestando e instruyendo a mi reciente amiga china, y yo, que en otros momentos moría en fanatismo por escuchar la enseñanza de Acharyaji, no podría tolerar tantas palabras dichas tan rápido y las oraciones tan largas, "de qué sirve todo esto y encima tan rápido", era mi sentimiento. Allí realmente comprendí cuando el Acharya se reía diciendo (en otros años) que la enseñanza que nos había entregado, ¡podíamos arrojarla a la fogata!

Pero aunque mi deseo era abrir mis ojos y aceptar la invitación de ir afuera a jugar con los Dasas y otros, todavía estaba allí, como parte del pasado, la obsesión que yo tenía antes de la Diksha, sobre hablar con Acharyaji antes de dejar India, sobre mi pasado, mi futuro, mi búsqueda... en fin, el poquito de miedo que estaba allí, me decía "pasado mañana regreso al avión, tal vez no lo vea más...". Así, finalmente ese pequeño miedo, esa mente obsesiva, finalmente me quitó unos instantes del presente (el real deseo de ir a jugar fuera), y gateando como un bebé, llegué a Acharyaji - en vano, porque no podía hablar ni pensar bien - por lo tanto desistí.
Intenté luego otra vez preguntarle si era necesario que me quedara más tiempo en India, aún a costa de perder mi trabajo, pero mi cuerpo ya no resistió, y me fui a las habitaciones donde las monjitas cuidaban de nosotras.

Luego no pude dormir durante dos días...

Después que las monjitas me dejaron en mi cuarto, mi dolor de hígado se hizo más intenso y yo estaba con miedo a tener hepatitis de nuevo, y me volví a dormir con los Dasas para evitar pedirle a Kalki que detuviera el proceso. Yo repetí: "continúa Bhagaván, continúa"...

Entonces, ocurrió que dos veces entré en una nueva, completa, extraordinaria visión, una percepción totalmente amplia, que no puedo describir con palabras; fueron dos destellos, en los que yo ya no estaba más allí, estaba por todas partes y en ninguna...estaba disuelta en todas partes, y no estaba con mi cuerpo habitual, no estaba en ningún cuerpo... sólo duró unos segundos.

Al volver mis fantasías por el dolor de hígado, me levanté, así fuí cayéndome, llorando y gritando por el campus toda la noche (¡qué molesta!), las monjitas vinieron a asistirme, se fueron, y luego volví con ellas, entonces el dolor de hígado desapareció y me relajé, volví a mi dormitorio, pero no dormí.

A la mañana siguiente yo estaba en un estado de niña, lloriqueando por cosas pequeñas, las cosas funcionales me parecían demasiado complicadas, como vestirme, lavarme, desplazarme lejos, conseguir comida. Lloraba porque quería que me ayudaran con todo eso, Jorge (de Chile) me vió y me ayudó con la comida. También parecía que diferentes personalidades frustradas de la infancia salieran.

Al mediodía ya estaba "normal".

Después de la última Diksha, mi experiencia fue interna, sintiendo la energía operando principalmente en mi cabeza y corazón, generando otra vez estados de dicha.

Después de algunas horas, otra vez sin poder dormir, nos fuimos muy felices al aeropuerto, Fernando, Valeria y yo, rumbo a Bs As..


Buenos Aires:

Dormí mi primera noche en casa, normalmente, pero el próximo día cuando iba a mi oficina, al tan polucionado centro financiero de la ciudad (el peor lugar energético de Bs As.), mi corazón comenzó a reaccionar, comprimiéndose y expandiéndose desde allí hacia mi Vishuddhi, todo el día en actividad, presionando... yo estaba muy liviana, volada y no conseguía concentrarme en nada, quería estar quieta, sólo sintiendo.

¡Después de eso, desde la tarde, noté, que no experimentaba ninguna resistencia, que no tenía NINGÚN CONFLICTO, ni siquiera conflicto psicológico!

En casa, durante la tarde, descubrí algo relativo a mi familia que en otro momento me hubiera demolido en llanto, y fue una sorpresa real para mí el no experimentar ningún conflicto o dolor, viví esa situación como un testigo, sin ninguna emoción, pero cuidando de la situación y pensando seriamente sobre qué hacer para aliviar el sufrimiento del otro.

Durante unos días todavía no sentí ningún conflicto, yo estaba pero no estaba, luego el dolor volvió y me sentí normal, no sé si volví al ego o es una ilusión que volví al ego.

Mi amiga Vicky desde India me escribe que yo, al estar súper funcional trabajando y resolviendo tan luego en esta ciudad, todavía no me doy cuenta totalmente de mi nueva situación... yo realmente no sé qué está pasando, que sea lo que deba ser... el proceso puede ser instantáneo, llevar unas horas, días, semanas o como máximo seis meses. Es único para cada persona.

Hoy me voy unos días a la naturaleza, a relajarme, como me indicaron en India, como me aconsejó Vickita también. Y de paso hacer una charla en las montañas...

Realmente estar en la oficina trabajando, y en el tránsito de la ciudad es lo último que deseo.

Namasté a todos. Gracias a todos los que me llevaron hasta donde estoy, hacia donde no estaré.

Gabriela. Buenos Aires. Argentina.

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