Experiencia Personal

La experiencia con la Diksha.


Gracias, gracias, gracias.

Hoy cuando las manos de Dios se posaron en mi cabeza, una ola circular, como las que hacen las piedritas al caer a un lago, recorrió mi cuerpo, varias veces, lentamente, pulsando con el corazón; y esto continuó al acostarme.
Luego la experiencia del sol, ¡oh! Y al pisar la tierra, puro placer, como si fuera la primera vez… el cansancio me llevó a recostarme y en esa quietud me encontré con Amma y Bhagaván bailando un malambo (baile típico argentino), todos vestiditos de gauchos y yo en el medio me reía mucho y Bhagaván me dice “todo es un gran chiste…”.
Luego veo a mi novio y a mi, vestidos de reyes, descalzos, llenos de flores y con coronas de juguete, sosteniendo una esfera dorada entre los dos hasta que nos fundimos en ella al ir acercándonos.
Abro los ojos y veo a Jesús reflejado en un vidrio y me dice: ¡Hola! Y le contesto con alegría y naturalidad; luego me dormí.
A la tarde, en la meditación, sentí que algo se abrió en mi coronilla, si evitaba prestarle atención dolía, pero al observarlo se abrió… y al tocar mi rostro, era precioso sentirlo, tocaba el cuerpo… no era mío… y no era Diana quien tocaba.
En la cena, alguien detrás de mi se rió con una carcajada celestial que me llegó al corazón y como una onda expansiva, una catarata de luz y agua fresca, tomó mi cabeza y empezó a descender por mi cuerpo. Pura Gracia Divina.
Magma tibio de Dios.
Y yo como una marioneta cósmica me entregué a las aguas tibias…
Y ahí estoy, saboreando la noche, la luna llena, el canto de los gallos, o lo que venga.
Derritiéndome.
Riéndome.
Disolviéndome.
…No sé quién escribe esto…
Le pregunté a Bhagaván dónde está Diana y me dijo… “está en el pasaporte…”.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Diana Schifrin.

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